Populistas son los que quieren curarnos con los mismos remedios

Dice que le chocan las mentiras, que le molestan las personas que se ponen caretas para aparentar que representan la democracia, que detesta el autoritarismo. Que la palabra que mejor la define es libertad y que si tuviera que escoger como presidente de la República entre Germán Vargas Lleras e Iván Duque, no se inclinaría por ninguno de los dos.

Cuenta que su gran sueño es que las mujeres tengan tiempo libre para volver realidad sus sueños, que las campesinas tengan una vida digna y que quiere ser vicepresidenta para acompañar el posconflicto en todas sus dificultades y sacarlo adelante para proteger la vida.

Ángela María Robledo, exrepresentante a la Cámara por la Alianza Verde y ‘llave’ de Gustavo Petro Urrego, dice que encontró una propuesta mucho más clara, precisa y contundente en Colombia Humana, que llevará al país a una era de paz.

Había dicho que no volvería al Congreso porque deseaba tiempo para su familia. ¿Ser vicepresidenta no demandaría más de usted?

Quería poder compartir un poco más de mi tiempo, especialmente con mis dos nietas, pero la vida te pone retos, te da señales y entendí que acompañar a Gustavo (Petro) con esta propuesta programática es un sueño para Colombia, dejar de ser uno de los países más desiguales del mundo. Había que estar allí para ser la voz, como lo he sido por décadas, de tantas mujeres, niñas y viejas, para saldar la deuda histórica que tiene este país.

¿Por qué cree que esta vez será diferente y los colombianos elegirán un gobierno de izquierda?

Tras la maquinaria está el clientelismo y detrás está la extorsión de tantos políticos y contratistas sobre los recursos públicos. Creo que nosotros representamos la esperanza y la expresión de una propuesta alternativa, que no quiere nada más ni nada menos que cumplir el mandato de la Constitución en Colombia, ser un Estado Social de Derecho. Esa es nuestra aspiración.

Creo que la maquinaria pesa mucho para los cuerpos colegiados, pero para las elecciones uninominales de alcaldías, gobernaciones y Presidencia no es así. También sabemos que las maquinarias vienen aceitadas, no hay que ser ingenuos, pero creemos que va a pesar más el voto de opinión.

De ganar las elecciones, ¿cómo van a gobernar si tendrían casi el 80 % del Congreso en contra?

No es así. El 30 % del Senado, diría de alguna manera, es una bancada alternativa, algo histórico; además está la bancada del centro y de los indígenas, que son bastante fuertes. Esta el Polo, los Verdes y creería que un grupo bastante significativo de liberales y de La U. Además, muchas políticas tienen que ver con el desarrollo del espíritu del Acuerdo de La Habana, que no beneficia únicamente a las Farc, sino a la sociedad. No hay que olvidar que Gustavo y yo fuimos congresistas, de los mejores, y sabemos cómo se pueden mover las iniciativas y bajo qué argumentos y sustentación, para sacarlas adelante.

Habla de posibles alianzas que se puedan dar con La U y los liberales, justo partidos que han funcionado históricamente con ‘mermelada’…

No todos los integrantes de los partidos están acostumbrados a la ‘mermelada’. Cómo vamos a combatir eso: priorizando desde los territorios las apuestas, haciendo muy transparente la relación con el Congreso y es posible hacerlo porque reconocemos que allí se llega en representación de unos intereses, pero lo complicado es que se vuelven intereses privados, que no representan las necesidades de los territorios. Hay un ejercicio de planeación y construcción participativa del Plan Nacional de Desarrollo y un sincerarnos con los funcionamientos de los congresistas; se puede hacer una tarea transparente, cómo se hace en otros lugares del mundo.

Aquí lo complicado es sacar el famoso computador solamente cuando se quieren obtener buenos resultados frente a un proyecto de ley o una reforma a la Constitución o cuando se va a Palacio (de Nariño) a visitar al Presidente. Eso tiene que ser transparente, conocerlo la opinión pública y que la destinación de recursos regionales tenga la participación de la ciudadanía.

Muchos empresarios han dicho que si Gustavo Petro gana la Presidencia se van del país. ¿Teme que eso se vuelva realidad?

Los empresarios en Colombia han producido riqueza de manera legal y en ese producir han generado formalización del empleo y oportunidades. Nuestro programa lo dice de manera contundente: no queremos empobrecer a los ricos que producen riqueza de manera responsable. Nosotros queremos una economía democratizada. Por eso les digo a los empresarios, que siempre están tan informados, que lean nuestro programa.

No entendería que se dejen asustar con frases que terminan estigmatizando. Ellos saben que vivimos en uno de los países más desiguales del mundo y que pueden ayudar como empresarios a que esa realidad la vayamos cambiando entre todos y todas.

Pero existe el temor de que ustedes terminen expropiando…
Nosotros hablamos de una gran reforma al predial rural que hace décadas no se actualiza y que ha significado que pequeños y medianos poseedores de la tierra paguen más impuesto predial que los grandes latifundistas. Es una situación que hay que cambiar, pero, como lo dice nuestro programa, no vamos a expropiar ni empresas ni viviendas ni tierras. Queremos una economía democratizada, donde todos ganemos, y proteger y estar acompañados de las grandes empresas que de manera legal producen riqueza y redistribución de la riqueza.

Otro temor es que se convoque una Asamblea Nacional Constituyente. ¿Cree que el país está preparado para abrir esa puerta en medio de la convulsión que se vive?

De Asamblea Nacional Constituyente habló Álvaro Úribe hace mucho tiempo y esa sí era una asamblea con el propósito de abrir el espacio para la tercera elección que le era negada a su gobierno.

En eso coincidimos con Humberto De la Calle, que si es necesario, se convocaría una constituyente territorial y acotada para temas como la reforma a la justicia que no ha podido hacerse. Lo que queremos es una justicia fortalecida, absolutamente independiente del sistema político corrupto, con enorme idoneidad de los magistrados que llegan allí y no hacer lo que, por el contrario, está proponiendo Duque, que es volver una sola Corte, porque le parece muy costosa la que tenemos, cuando sabemos que tras ese argumento lo que hay es la intención de debilitar profundamente la Corte Constitucional y la Corte Suprema de Justicia, que hoy tiene varias investigaciones del que gobernaría realmente.

Ustedes hablan de subsidiar a amas de casa porque nunca se les ha reconocido su trabajo en el hogar. ¿De dónde va a salir esa plata?

Se habla de una pensión no contribuyente en otros lugares del mundo. Ahí hay una experiencia muy interesante en Ecuador y Uruguay, y lo ha explicado Gustavo en términos de que pensamos el sistema de pensiones con pilares y uno sería el de la atención no contribuyente.

Tocaría estar apalancada en recursos del Estado y por otro lado se piensa que, manteniendo y fortaleciendo a Colpensiones, se contribuya a esa cotización. Un aporte a la cotización voluntaria sería la base para fortalecer el apoyo de las personas que hoy en día no tienen acceso a la pensión.

Pero muchos hablan de que el Estado no cuenta con recursos suficientes para promover subsidios y que propuestas como esas son populistas e incentivan a que la gente quiera todo regalado…

Los populistas son los que nos quieren meter la receta de que con los mismos remedios nos vamos a curar. Llevamos décadas usando la misma fórmula y cada vez va debilitando más lo público. De este lado tenemos una decisión fundamental de cerrar la llave de la corrupción.

No lo decimos nosotros, lo dice el Contralor General: son $50 billones que se pierden en corrupción al año, y al crear un esquema para fortalecer la capacidad de vigilancia de los recursos públicos vamos a poder fortalecer, por ejemplo, la educación que, de alguna manera, en la básica, es pública. Cuando eso se estaba conformando no se decía que era populismo, se decía que era una meta que había que cumplir.

Hay quienes aseguran que la figura de la Vicepresidencia es un adorno. ¿Qué papel jugaría usted allí?

Un adorno no, sino miren a ver qué hizo Germán Vargas Lleras sino fue hacer campaña con la abultada chequera de Santos y luego salió a traicionarlo. Eso no es de adorno.

La Vicepresidencia es una dignidad, y he acordado con Gustavo que quiero acompañar el posconflicto con todas las dificultades que pasa en este momento, hay que proteger la vida,  que es lo que hemos logrado con este Acuerdo. Quiero hacer una gran articulación para estructurar las acciones afirmativas para las mujeres, las jóvenes y las niñas. Y por mi condición de feminista y pacifista, trabajar profundamente por la reconciliación de Colombia.

¿Qué le responde a quienes dicen que la Colombia Humana hace política victimizándose?

Yo respeto enormemente las víctimas en este país, somos un país de sobrevivientes y de víctimas, y entonces esa expresión no me gusta, no aplica para acá. A quienes dicen eso, los invito a que vengan y miren en qué condiciones estamos trabajando, cuál es la dificultad, estamos en oficinas ambulantes. De otro lado, hay una campaña llena de alegría, de calidez, de apoyo, y eso es lo que hay que celebrar en esta tarea tan difícil.

¿Por qué Petro y no Fajardo?

La propuesta con la cual yo me identifico más y el sueño de país que tengo es esa que busque erradicar la desigualdad en Colombia, que apoye decisivamente la paz negociada, que proteja la vida y cree las condiciones para la vida digna.

Yo encontré mucho más clara, precisa y contundente la propuesta de la Colombia Humana, y creo que es la prolongación de muchas de las luchas que dí por la defensa de lo público, por considerar que las EPS eran unas intermediarias innecesarias del sistema de salud y que operaban solo como unas aseguradoras y no controlaban ni el riesgo de la enfermedad y se lucraban de ella; porque creo que este país necesita una revolución pacífica en el campo y creo que vamos a poder hacer realidad el sueño de los liberales de los años 40.

¿Cuándo fue la última vez que Ángela María lloró?

Suelo ser sensible. Aprendí en mi casa la capacidad de sentir con el otro, lo aprendí desde muy pequeña. La semana pasada conocí a una mujer del Carmen del Viboral, en Antioquia; está en nuestra campaña y tiene tres personas desaparecidas por cuenta de una masacre que hubo en un gobierno autoritario de este país. Me conmovió esa mujer con su fuerza y resolución, que transformó tanto dolor en una dignidad enorme y una tarea política. Ella quiere saber qué pasó en esa masacre. Me conmovió verla ahí y escuchar su: “yo perdono”.

¿Cuál es su sueño?

Mi gran sueño es que las mujeres en Colombia podamos realizar nuestros sueños. Que las mujeres tengamos tiempo libre, que no lo merecemos, las amas de casa, las personas más cercanas y quienes viven en el campo. Sueño que las mujeres campesinas no tengan que levantarse a las tres de la mañana y acostarse a las once de la noche sin que se les reconozca económicamente ese cuidado. Sueño con que ellas puedan tener una vida digna y un tiempo para realizar sus sueños.

¿Qué le choca, qué la saca de casillas?

Las mentiras y me molestan las personas que se ponen caretas y aparentan representar la democracia y no lo son. Detesto el autoritarimo y las prácticas fascistas que hemos encontrado en Colombia.

¿Qué palabra la define?

Me define la palabra libertad.

¿Germán Vargas Lleras o Iván Duque?

Ninguno. Los dos son lo mismo.

Jessica Villamil Muñoz
Reportera de  El País